sábado, 28 de abril de 2012

SEGUNDERO



Destrozas mi corazón, estaca de hierro que atraviesa mi alma recordándome macabra los segundos que he vivido sin él. ¿Quién podrá comprender acaso la profunda separación entre él y yo? Es el velo retirado lo que hace la realidad más dura, más cruel. Con aliento entrecortado el calor fulgurante de mi alma escapa. ¿Qué son dos almas que se aman si la una a la otra no se pertenecen? Qué son dos almas que se encuentran si se obligan a alejarse. Oh, cuanto silencio. Nada más que el sonido constante que recuerda mi muerte. Oh, segundero, ¿porqué has de existir?. Te burlas de mi amor, de mi dolor, de mis años, de mis daños. Ah caballero, recorres tu vida y me haces a un lado…nunca más te veré. Quiero salir de mi cuerpo, salir de mi tiempo ¡salir!, caminar descalza y encontrarte, buscarte, tenerte. Frases continuas se escuchan, y ufanas se repiten una y otra vez, mentirosas. ¡Sí hay diferencia! si hay espacio,               lejanía. Incertidumbre que recorre el aire de mi dedos, dolor. Me haces daño, me haces daño y tú, ni siquiera me miras, no te detienes, afanado en tu labor diaria me ignoras. Girando, girando, ¿quién dice que tú tanto importas, quién dice? Veme, mira qué me has hecho ¿no te es suficiente con quebrar mi voz en mi lecho? Veme, mira que me has hecho, profundas arrugas marcas hoy en mi pecho. Y pensar que alguien dijo, que tú no pasabas.

                                                                                                                         D.Della

jueves, 26 de abril de 2012

ME ENCUENTRO

Cuando dejo de buscarme, cuando doy un paseo por el techo de mi cuarto y me desvanezco en las pequeñas hendiduras, en las esquinas me siento y tomo un respiro. Me levanto y camino. Me encuentro una que otra formación de telaraña y lentamente me mezo, despego mis brazos y retomo el caminar. De pronto, emprendo el vuelo, mis pies se despegan del techo, salto de un lugar a otro en mi alcoba, me siento en la silla, en el sofá, columpio mis piernas en la orilla del escritorio. Me encuentro a mí misma, ya no me busco. Comienzo a mirarme en el reflejo, en mi reflejo claro y nítido del espejo de mi cuarto, el que me dice quién soy, el que me dice qué he sido, las marcas del sol en mi cara, los surcos que lágrimas derramadas han hecho en mis mejillas. Tenue, se asoma una sonrisa, pausadamente comienza a crecer desde el borde izquierdo de mi cara, crece y crece hasta dejar ver mis pálidos incisivos, se mira un brillo en mis ojos, soy yo. 


                                                                                                   D.Della




miércoles, 25 de abril de 2012

UNA MIRADA

Una mirada se extiende entre tú y yo. Traviesa nos acerca e ingenua nos separa. Distraída y juguetona te toca el hombro y te hace voltear, mientras acaricia mis mejillas y busca tiernamente darme un beso. Aquella mirada que incierta camina por las noches de insomnio, es la misma que hambrienta de amor se pregunta si la mirarás. Es esa mirada que yace en los ojos de dos enamorados que sobre nubes van.
Una mirada que habla, que dice mi nombre, que grita a tu oído su más profundo amor, una mirada que habita entre nosotros y de nosotros se aleja con un breve adiós. Te miro, me miras, nos besamos en el vacío de nuestros labios, suspendidos en la inmovilidad de vernos frente a frente. Con la mirada recorremos nuestras almas de arriba a abajo, de adentro a afuera, nos vamos conociendo. Ese anhelo por la verdad, por el amor, por la confianza, nos toma de los ojos y andamos cautivos libremente.
Esa novena sinfonía, canción de la alegría, que sincera recorre nuestra piel al mar. Esa inocencia, esa indecencia, esa perpetuidad hecha pregunta; tú, me amarás? Una mirada, expresión altiva ebria de pureza, vacía de soberbia llena de humildad. Esa mirada, una mirada, esa atracción de nuestras almas que arremolinada, se esconde en un silencio entre tú y yo.
                                                                                                                                                                         D.Della



ESPUMA

Efímera espuma de mar, agua salada. 
Vas y vienes confusa, distraída. Un día decides avanzar y otro con el mar retrocedes. 
El sol sale y se pone y tú no andas, ensimismada en tu vuelco con la arena te olvidas de llegar a la orilla. 
Espectadores transeúntes, valerosos nadadores se acercan a ti, les ves, les llamas, les susurras al oído tu poder y te marchas. 
Deseosa estas de cubrir el castillito de arena de esa niña que juega en la orilla. -Mira mamá, la espuma. 
Regordeta en tus burbujas saltas y desapareces, masoquista te estrellas en los granitos blancos, amarillos, color crema.
Dime espuma, quién te forma? Será la cálida luz del sol por la mañana? 
O la brisa tranquila que juguetona baila entre tus dedos de musa. 
Desapareces y apareces, te vas y vienes, llegas y mojas mis pies. 
Espuma, quién pudiera tenerte, quién pudiera decirte que le perteneces. 
Clara y escurridiza corres y te detienes, el mar te llamó, no te deja alejar ni salir a pasear.
Teme perderte, teme que te desintegres en su soledad.
Espuma, blanca espuma, 
sedienta de olas, 
sedienta de arena. 
Todo el día caminas 
y en la noche lloras. 
Espuma, blanca espuma,
ardiente tiritas
desnuda en la orilla.
Espuma, blanca espuma,
te siento entre mis dedos
y te vas. 


                                                                               D.Della

ESTA NOCHE


Camino libre entre las sombras de tu amor oscuro,
en el reflejo de tu piel que el sol tocó.
Dando vueltas en el silencio de tu aurora,
me cubro con las flores de tu amor.
Rodéame entre la niebla y blanca escarcha,
mírame en la penumbra de tu voz.
Toca con un beso de amor hoy esta alma,
llena mi luna de la noche que halló el sol.
Con tus manos de oro esculpes mi arcilla,
Con tu sueño frágil cambias mi dolor,
No me sientes en la esquina de una sala, amor
que sin saber, el infinito nos miró.
Reflejo claro que bailas en la sombra,
titubeante centelleas una canción,
Invítame a bailar, que hoy esta noche,
Esta noche, tus ojos miro yo.


                                                         D.Della

INVITACIÓN A MI BODA

Me puse mis mejores ropas y me reserve una noche para mí. 
Me vi desde adentro y desde afuera, recordando cómo he sido y cómo soy, y me propuse. -Me propongo, dije. Yo me propongo olvidarme, ya no amarme. Me propongo ampliar mi egoísmo e invitar a pasar a los que no les alcanza para tener uno. Me propongo avanzar caminando o corriendo si se puede hacia los brazos del verdadero amor, amor a otros. Me propongo ver de frente y no hacia atrás, me propongo usar mis manos para otros, sudar y trabajar no para mí. Me propongo limpiar las lágrimas que no son mías, mojar las bocas secas, tapar, quitar, poner; fuera de mí. Estaba en medio de mi discurso cuando entre llanto me respondí. Me propuse y me dije que si. Mañana me caso conmigo.


                                                                                                                                                D.Della