sábado, 26 de mayo de 2012

MI ALMOHADA


Viajo por nubes de besos, por aires fantásticos soplando en mi oído, por suaves caricias que soportan el peso de mis sueños.
En mi almohada.
Camino en mi mente y corro en mis pensamientos, y cuando el insomnio acaricia mis ojos te imagino, te imagino imaginándome, te imagino soñando me. Vamos a soñarnos, soñaremos  con los ojos cerrados y el corazón abierto, nos pondremos de acuerdo y nos soñaremos, a la cuenta de tres nos veremos frente a frente. Tres. Me ves y te veo, caminamos en un valle cubierto de nieve, la brisa es fría y nuestra respiración entrecortada, pequeñas bocanadas de aliento caliente que espiramos vueltas hielo. Nuestras manos heladas se sienten solas, vacías, tiemblan de abstención unas de las otras, nuestras piernas no se mueven aún cuando nosotros sentimos que flotamos. Miramos a nuestro alrededor y no hay algo, sólo hay nada, sólo estamos solos. El sol ha abandonado nuestra historia, nos encontramos bajo la oscuridad envolvente de la noche, de la noche desierta de un insomnio, de la noche vacía de tus brazos que no me han abrazado. Nos soñamos, nos encontramos, nos encontramos en sueños,  en sueños en mi almohada. 
                                                                                           D.Della

lunes, 21 de mayo de 2012

TE RECUERDO



De vez en cuando amaneces a mi lado, y me sonríes. Digo de vez en cuando porque al parecer tu lugar favorito es mi almohada por la noche, donde te empecinas a zigzaguear en mis mejillas cuando desciendes en forma de gotas. No te reprocho que te hayas ido, después de todo sabemos que la culpa no es del gato.
Dime, sueñas conmigo? 
Yo no sueño contigo, 
te viví y te vivo. 
Te vivo cuando camino por la calle en la que aquella noche caminamos sonrojados, te vivo cuando bailo abrazada a mí, te vivo cuando saludo a Don Lucio en la esquina, te vivo, y sí, si te sueño. 
Sueño que nos vemos, que caminamos, que nos detenemos uno frente a otro, otro frente a uno y nos reconocernos. Me miras y te sonrío, entonces reconozco tu lunar pequeño en el ventrículo izquierdo de tu corazón, ese que tienes justo antes de salir a la aorta. Reconozco tu cicatriz en los pulmones de cuando descubriste el inmenso y dañino placer del tabaco (menos mal que lo dejaste), reconozco tu marca de nacimiento en el lóbulo izquierdo del hígado, esa que no te gustaba que nadie te viera. Te reconozco y me reconoces, nadie más sabe de mi visión doble, de mi catarata que en picada desciende por mi alma haciendo un estruendo infinito de las aguas. Es extraño, siempre quise decirte tantas cosas y no te las dije, cosas como buenas tardes, cómo estas hoy? Dormiste bien? En cambio tú, nunca te guardaste nada, pulcro y burdo me abrazabas con tus letras, tus letras que enmarañadas salían de tu boca, de tu aliento, de tu inmenso mar de pensamientos, pensamientos que guardaste para mí. 
Lo ves, te recuerdo. 
                                                                           D. Della

domingo, 6 de mayo de 2012

ESTUDIO


Así como chiquito e insufrible se acerca el temor a perder lo que fue mío, vastamente siento secar mi pelo. Caen las gotas recorriendo mi cuello y se mezclan con las lágrimas que sin pedirme permiso se han exprimido de mis ojos. Siento, solo, siempre, cantar bajo las uñas ese anhelo de arañar tu rostro cuando me miras. Mitad verdad, mitad hombre, mitad sueño. Surjo, surges y resurges entre las cortinas de mi casa que tambaleante se mueve de un lado al otro al ritmo de la canción que escucho en mi mente. Bajo ando, repicando voy. Suerte la mía, que no te ha tenido para sí, no te ha tenido para no perderte.
Cabezas y vueltas corren por mi cama que deambula en mi insomnio, trayendo cenizas del amor pasado, esparciendo las caprichosamente por mis ojos, por mis sueños, por mi piel. Mon amour, qui êtes-vous? Tranquilo y sigiloso te mezclas en mis labios, saliva confusa, retraída, seca. Comes de la muerte, del espacio, a ti que siempre te han gustado las medusas y los infinitos rayos que iluminan la mitad de mi rostro mientras estamos aquí, acostados en el sillón, con nuestras almas medio desnudas, medio mudas, medio viendo, medio lloviendo. Cuándo podremos decir que somos nuestros? Será cuando suene a lo lejos alguna estación de radio que odiamos? O cuando nos toquen para servir nos el café? Ese café que poco le falta para ser sopa, y todo le sobra para ser té. Ruedo mi cuerpo y abrazo mi almohada, cierro mis ojos y te pienso, no estás. La verdad es que estoy dudando si alguna ves estuviste. Reflejo en notas de la luz de una vela.

D. Della

viernes, 4 de mayo de 2012

MIRA


Cuando nos conozcamos seremos tú y yo. Pasará el tiempo y nos iremos dando, yo te daré una parte de mí y tú de ti me darás un pedazo. Poco a poco me soltaré y te dejaré tenerme. Así, una piececilla mía te pertenecerá a diario. Recíprocamente tú, me darás una porción de aquí y otra porción de allá a manos llenas. Cuando menos te lo esperes te sorprenderé con una sección de mí que de un lugar secreto he tomado y te la daré, tú, con tu cara de asombro la tomarás, la guardarás y le darás un abrazo. Al yo dejar semejante antecedente tú tomaras de ti un cachito y envuelto en una mantita con cuidado lo pondrás en mis manos, yo le daré un besito y lo acomodaré a mi lado. Verás que cuando nos demos, cada pieza que perdamos será reemplazada por la del otro, así, cuando menos lo pensemos dejaremos de ser y seremos nuestros. Tu serás más yo y yo seré más tú. Cuando salgamos a pasear todos nos mirarán y dirán que somos uno. Mosaicismo humano, gelatina bicolor.
  
                                                                                                                            D.Della


LA BARCA

Y entonces te buscaba. Con todas mis ganas, con toda mi sangre. Suspendida en el mar vacío, negro, muerto y sin poder encallar sentía la angustia de buscarte, de no tenerte, de haberte perdido. Tus olas con pequeños movimientos de vaivén se movían a sus voluntades, voluntades cambiantes como las estaciones del año, como el lugar, la existencia, el interés. Pensaba que al dejarme mover por la incesante y apasionada fuerza de tus olas me acercaría a la orilla, sentiría por fin la arena de tu playa, pero no. Tus olas me movían y se alejaban, tal y como su naturaleza lo dicta; venían y traviesas revolcaban a mis pobres turistas desprevenidos en bañador y con gafas oscuras y dejándolos medio atontados se iban rápidamente escurridizas en su risa. Buscar tu playa era como morir un momento, dos momentos, morir en vano, en fin morir. Te llamaba y huías de mi eco, ese eco que vanidoso y lleno de orgullo regresaba vacío. Yo te quise, con mis ganas y mis maderos te quise, con mis remos y mi intenso timón te quise. Te quise dos semanas, seis meses, dos años y te hubiera querido. Cada grano de arena de tu playa hubiera querido, cada roca, cada concha, cada alga y cada erizo hubiera querido. Ayer te busqué y te buscaba, vine aquí y no te encontraba, ya no estabas no eras tú, no era tu playa. Te buscaba en medio de mi mundo, de tu mundo, de nuestro mundo, te recuerdas? Qué es nuestro mundo amor? Es un mundo que se expande, que se achica, que preparándose para su final se vuelve cada vez más acogedor al que daña, al que yerra, al rebelde, al amante pero no al amigo. Un mundo que olvida los modales, la confianza, el saludar. Y ya no te llamo amor, porque no has sido y aunque nunca lo escuchaste una vez casi lo digo, que ingenua yo, con mi nueva pintura y mi motor. Ahora sólo por pensar en ti y en tu constante juego ese que juegas, me canso. Me he cansado de buscarte, me he cansado de no verte, de esperarte, de mirar a tu ojos fijos, de no oír una palabra, una respuesta, una pregunta. Ya no te busco amor, amor no eres, amor no has sido. Me vuelco y de repente me veo en la orilla, a mi lado un caballito de mar, ya no esta oscuro, ya no llueve y las olas ya no suenan. Yo, cual escultura de mármol que yace inmóvil, erguida, firme, fuerte, blanca y con la mirada fija al cielo camino. Me uniré a una exposición de esas que viajan por el mundo, me pondré en una vitrina de cristal y mirando a los que me observan recordaré que ya no estás, que ya me he ido.