Destrozas mi corazón, estaca de hierro
que atraviesa mi alma recordándome macabra los segundos que he vivido sin él. ¿Quién
podrá comprender acaso la profunda separación entre él y yo? Es el velo retirado
lo que hace la realidad más dura, más cruel. Con aliento entrecortado el
calor fulgurante de mi alma escapa. ¿Qué son dos almas que se aman si la una a
la otra no se pertenecen? Qué son dos almas que se encuentran si se obligan a
alejarse. Oh, cuanto silencio. Nada más que el sonido constante que recuerda
mi muerte. Oh, segundero, ¿porqué has de existir?. Te burlas de mi amor, de mi
dolor, de mis años, de mis daños. Ah caballero, recorres tu vida y me haces a
un lado…nunca más te veré. Quiero salir de mi cuerpo, salir de mi tiempo ¡salir!, caminar descalza y encontrarte, buscarte, tenerte. Frases continuas se
escuchan, y ufanas se repiten una y otra vez, mentirosas. ¡Sí hay diferencia! si
hay espacio, lejanía. Incertidumbre que
recorre el aire de mi dedos, dolor. Me
haces daño, me haces daño y tú, ni siquiera me miras, no te detienes, afanado en tu labor
diaria me ignoras. Girando, girando, ¿quién dice que tú tanto importas, quién
dice? Veme, mira qué me has hecho ¿no te es suficiente con quebrar mi voz en mi
lecho? Veme, mira que me has hecho, profundas arrugas marcas hoy en mi pecho. Y pensar que alguien dijo, que tú no pasabas.
D.Della
No hay comentarios:
Publicar un comentario